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No
es ningún secreto que el hilo conductor de la
extensa filmografía de Llorenç Soler
es el de la “denuncia social”, tanto en
sus obras más personales e independientes
como en muchas de sus producciones para
televisión. Así, lo que nos desvela en este
libro, escrito a modo de memorias, es la
metodología seguida en más de cincuenta
documentales: el tema, la investigación, los
recursos estilísticos y su posterior difusión;
lecciones aprendidas y errores de “uno y no
más”.
Siguiendo
un orden cronológico, Soler se detiene en
filmes tan variados como son sus primeros
documentales encargados por instituciones (Será
tu tierra, L’altra normalitat);
otros más experimentales (Carnet de
identidad); o sus últimos trabajos (Els
Joglars según Daalí o Francesc Boix,
fotográfo en el infierno).
Siempre
mostrando predilección por las pequeñas
producciones nacidas de su necesidad de
implicarse en los problema sociales, Soler, al
contrario de lo que suele ocurrir hoy, deja
claro que no las concibió ni para el cine ni
para la televisión. Su camino era el de una
difusión alternativa en asociaciones u
organismos similares, gracias a la
distribuidora la Central del Corto en
Barcelona.
Estamos
ante un libro dirigido a futuros –o ya-
documentalistas, escrito con el mismo lenguaje
directo, claro y explicativo que utiliza en
sus filmes. Lástima que la edición no haya
estado más cuidada. Una obra plagada de
interrogantes y respuestas contundentes no sólo
sobre su propio trabajo, sino sobre el
panorama audiovisual (y económico y social).
Es aquí donde radica su máxima valía: en
poner sobre la mesa las cuestiones ético-estéticas
que todo documentalista debería, al menos,
plantearse.
Elena
Ortega
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